Como muchas jóvenes de 18 años decidí cuál sería mi carrera universitaria segurísima de que sería a lo que me dedicaría el resto de mi vida. Estudié matemáticas industriales porque me gustan los números y el análisis de problemas, y porque es una carrera que se puede aplicar en miles de campos, aunque estaba clarísima que quería trabajar en finanzas.

Al graduarme comencé a trabajar en una empresa de tecnología y me di cuenta que de que esos temas me encantaban. Gerencié el desarrollo de productos web durante 3 años y trabajé en el área de desarrollo de negocios. Cuando salí en estado de Emma estaba segura que tomaría mis tres meses de maternidad y buscaría regresar a la oficina así fuera a medio tiempo, pero a medida que el embarazo avanzaba algo me decía que esos planes iban cambiar cuando la tuviera en mis brazos y no quisiera soltarla ni un segundo.

Mi esposo siempre me ha recalcado lo importante que es tener una habilidad palpable, conocimientos fácilmente demostrables y convertibles en una vía de ingresos si hace falta. Por eso, y por ese sentimiento de que capaz no quisiera volver a la oficina luego de ser mamá, decidí dedicar el último mes de mi embarazo a aprender alguna habilidad. Siempre me ha gustado el trabajo creativo, de hecho lo usaba mucho en mi puesto actual, pero no tenía las herramientas para plasmar las cosas que se me ocurrieran por lo que me dediqué a aprender principios de diseño gráfico desde mi casa antes de que naciera Emma.

Ya convertida en mamá me tocó dejar la oficina porque nos mudamos a otro país, y les confieso que yo no sé cómo vivir sin trabajar, sin sentirme productiva laboralmente, sin producir algo por mi misma. Fue en ese entonces que decidí atreverme a crear mi blog Cori at Home después de darle vueltas a la idea durante meses.

Mis conocimientos de diseño me ayudaron a montar el blog sin invertir un centavo, sin embargo sabía que si quería llevarlo un poco más lejos, personalizar su diseño, su dominio, etc. y por eso quise ampliar mi conocimiento y tomar el curso de Diseño Web de Skillcrush, una empresa creada por mujeres para dar cursos online que le enseñan herramientas para el desarrollo web a otras mujeres. Lo completé en 3 meses desde la casa, en horas de siesta de Emma, y de ahí he seguido aprendiendo por mi cuenta, poniendo en práctica todo lo que me enseñaron y más para empezar a trabajar como diseñadora gráfica y web desde la casa. Ya he tenido varios clientes y estoy encantada con este nuevo reto laboral, tanto así que me siento a trabajar cuando se duerme Emma y no me doy cuenta de que pasan las horas, es medianoche y sigo trabajando feliz.

Todo este cuento tan largo de las vueltas que he dado pasando de matemática a mamá-bloguera-diseñadora es para darles el mensaje que nunca es tarde para cambiar de rumbo, y siempre, siempre, el cambio que hagan será para lo mejor. Creo que cuando uno se convierte en mamá descubre que ese trabajo de madre, porque sí que es trabajo y además sin horario, es el más gratificante del mundo por lo que no quiere conformarse ni dedicar tiempo a otros trabajos que disfrute menos. Si crees que puedes dedicarte a algo que te haga más feliz, aunque tome tiempo, esfuerzo y bastante organización, te animo a intentarlo. Ningún esfuerzo es en vano y todo lo que hagas por ti, por tus conocimientos, y por tu propia felicidad sólo puede sumar a tu vida y hacerte el mejor ejemplo que tus hijos puedan tener.

 

Por: Corina Pfeffer

“Soy esposa, mamá de Emma (19 meses) y futura mamá de Santiago, matemática, diseñadora web, emprendedora, organizadora compulsiva, cocinera saludable (o eso intento), amante de la tecnología, bloguera para Cori at Home  y sobre todo la “te paso el dato” para mis amigas y familiares”.